En las más extremas circunstancias ha aflorado tu nombre desde mis entrañas, implorando por tu ser y buscando la tranquilidad que sólo se logra en tu presencia.
Bajo tu nombre he llorado en las profundidades de mi nostalgia, así como me he regocijado en los infinitos recuerdos que evoca, donde la plenitud humana niega toda forma incoherente de agonía.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)