Desde pequeña la fotografía tuvo un lugar destacado en el seno familiar. Mi madre, en el momento que compró su primera cámara fotográfica, no paró de llenar rollos y rollos de eventos familiares y recuerdos de sus hijos. Le agradezco que siempre haya tenido esa inquietud porque gracias a ella conservo imágenes de aquello que mi cabeza no ha podido conservar.
Mi primera cámara no profesional me la obsequió precisamente mi madre cuando concluí la educación secundaria. Aún recuerdo esa época en la que no existían instantáneas de la realidad, había que esperar al revelado y la impresión para enorgullecerte o decepcionarte un poco.
Admirar la fotografía fue mi prioridad, usándola para recrear en mi mente esos instantes.
miércoles, 5 de enero de 2011
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